¿Qué es el Jardín de Epicuro?

El Jardín fue la escuela que fundó Epicuro en una época de descontento geopolítico para huir de la ciudad. Busto de Epicuro de Gordon Johnson en Pixabay.
El Jardín fue la escuela que fundó Epicuro en una época de descontento geopolítico para huir de la ciudad. Busto de Epicuro de Gordon Johnson en Pixabay.

El Jardín es la escuela filosófica creada por Epicuro, una de las primeras de la época helenística. Fue la respuesta a una época de decadencia en la democracia ateniense debido a la expansión de Alejandro Magno.

Por Mercedes López Mateo

Todos hemos escuchado alguna vez aquello de que «crisis significa oportunidad» y, aunque quizás no siempre sea cierto, lo que está claro —y ahora mismo podemos comprobarlo con la pandemia— es que los paradigmas cambian radicalmente después de los momentos más oscuros. Esto fue lo que sucedió en la Atenas de Epicuro, que había nacido en la isla griega de Samos.

Para comprender de dónde nace la motivación de fundar el Jardín hay que fijar la vista en las transformaciones geopolíticas que estaban sucediendo en el siglo III a. C. Tras las conquistas de Alejandro Magno y las disputas que causó su muerte sin heredero en el 323 a. C, el Imperio quedó dividido en múltiples monarquías. La organización en polis (ciudades-estado independientes) se derrumba, lo que supone el cuestionamiento de la ética y de la concepción del hombre como microcosmos que traía consigo. Aquellos lugares como la asamblea o el ágora que simbolizaron la igualdad de palabra y la igualdad ante la ley (isegoría e isonomía) ahora habían dejado de representar a muchos ciudadanos.

La organización en polis se derrumba y lugares como la asamblea o el ágora dejaron de representar a muchos ciudadanos

En consecuencia, algunos como Epicuro comenzaron a identificar la política y la sociedad en general con una fuente de dolor, conflicto y austeridad innecesaria. Veinticuatro siglos de historia después, sabemos que, cada vez que una democracia se desvirtúa, existen dos caminos a coger: quedarse y luchar por devolverle el sentido —quizás darle uno nuevo— al sistema o desmarcarse y empezar de cero. Esta segunda vía fue la que el filósofo de Samos optó por ser la que conducía a la felicidad a través de la búsqueda retirada de la sabiduría.

Filosofar ya no es filosofar en sociedad

De esa manera, en torno a sus 35 años, funda en una pequeña propiedad a las afueras de Atenas lo que conocemos como el Jardín, su escuela filosófica. Si recordamos su pensamiento, el modelo de felicidad epicúreo es el de la vida sin perturbaciones, es decir, el vivir como dioses. Para él, los dioses nunca intervienen en las vicisitudes del mundo humano porque en este todo se mueve aleatoriamente debido a los átomos, que no tienen un fin determinado, o, dicho de otro modo, no existe la teleología. 

Esta ausencia de perturbaciones —llamada en griego ataraxia— y el placer eran los dos principios que congregaban en el Jardín a Epicuro y su pequeño grupo de amigos. A pesar de huir del tumulto de la sociedad, son conscientes de que la amistad es imprescindible, puesto que es la única capaz de equilibrar el alma. El placer debe ser compartido, pero solo con amigos. La convivencia con alguien que no es nuestro amigo trae la perturbación. Eso sí, debemos reconocer un punto a su favor: en el Jardín se aceptaba a cualquier persona, tanto ciudadanos libres como esclavos, a hombres y a mujeres.

Nuestras amistades deben ser un fin en sí mismo y no debemos verlas de forma utilitarista. Una de las formas habituales de celebrar esta amistad y el placer común era a través de banquetes. Del mismo modo que para los sofistas —especialmente para Protágoras— el hombre era la medida de todas las cosas, para Epicuro la medida se encuentra en el vientre; es lo que podríamos llamar una gastrometría. No todos los placeres tenían el mismo valor como proponían otros como Aristipo de Cirene, para quien un placer no se diferenciaba del resto. Epicuro los organizaba en una jerarquía: existen los placeres superfluos, como la riqueza o el deseo de ser inmortal, mientras que hay otros primordiales, unos para sobrevivir, como el alimento, y otros para la felicidad, como es la ataraxia. Por eso, el Jardín, alejado de todo lo que produce perturbación, era el lugar perfecto de convivencia para cultivar solo los placeres propicios.

Para acabar, un libro y una curiosidad: Anatole France, premio Nobel de Literatura en 1921, escribió en 1895 un libro titulado El jardín de Epicuro. En esta obra, repleta de aforismos, diálogos ficticios, pequeños ensayos y cartas, France nos muestra su postura sobre algunos de los temas más importantes de la filosofía de una forma amena a la vez que irónica y certera. Y una última reflexión, en griego, idiota (ἰδιώτης) era un término que hacía referencia al individuo que solo se hacía cargo de lo privado y daba la espalda a las obligaciones públicas. Entonces, recordando la crisis política que estaba teniendo lugar y la separación en dos vías de actuación posibles, ¿deberíamos considerar a Epicuro un idiota por fundar el Jardín?

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5 COMENTARIOS

  1. Abandonar la polis y recibir por igual mujeres, hombres, esclavos …
    En este tiempo de control y autocontrol absoluto parece una locura desconcertante.
    Es sumamente interesante como ciertos devenires son los que marcan una tendencia e inspiración transformándose en realidades.
    Cuánto tendremos que claudicar para despertar?

  2. Ya la tecnología de la información tiene, casi que capturado, a cada uno en su jardín personal, hoy todos somos epicúreos, situación agravada por la pandemia, ahora debemos avanzar hacia un nuevo modo de estar en en el mundo y aunando la tecnología y la meditación alcanzar niveles más altos de comprensión, de ser y de actuar durante nuestra efímera permanencia en está realidad.

  3. Aprender de Epicuro, sirve pero mejor aprender de quienes él aprendió, como todos los «filósofos» griegos….de los Sumerios, Persas y otras Culturas No Europeas.

  4. Soy argentina, de la provincia de San Juan. Siempre admiré la filosofía de Epicuro. Me interesó particularmente su concepción de la muerte. Fue un filósofo censurado por la historia de la filosofía, creándole una fama de hedonista, no lo fue. Fue austero y frugal en sus habitos.

  5. en la era de gran hermano,el regeton y la telebasura,asi como de la inmediatez y el yo primero,resulta estimulante pider leer y comentar sobre filosofia y en cierto modo imitar a Epicuro y crear nuestro propio jardin

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